Desde 1927, año en el que Jacinto Jijón y Caamaño publicara su obra sobre la cultura puruhá, poco se ha avanzado para conocer el origen, costumbres, rituales, alimentación, vestimenta o las condiciones socioeconómicas de los pueblos que se asentaron en Chimborazo, debido a la falta de inversión en el rescate patrimonial y la ausencia de publicaciones científicas.

 

En un proceso de renovación del conocimiento sobre los puruháes, el arqueólogo Pedro Carretero Ph.D., docente de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Chimborazo (Unach), junto al grupo de investigación y estudiantes de la carrera, desarrollan estudios en campo para desentrañar los secretos de los lugares sagrados, ciudades y necrópolis enterradas por el tiempo en las parroquias circundante de la actual ciudad de Riobamba.

Debido a la falta de recursos económicos para tratar y almacenar los utensilios de cerámica, piedra y hueso descubiertos, los investigadores realizaron prospecciones arqueológicas superficiales, obtuvieron la información y cubrieron nuevamente los yacimientos, como estrategia de conservación que evita la expoliación del patrimonio.

 

Con los datos recolectados, los científicos publican todo lo que obtienen para que se difunda nacional e internacionalmente y se motiven nuevas investigaciones. En 2017, se publicaron seis artículos de alto impacto, manteniendo un número similar en 2018, lo que permite establecer la importancia histórica y cultural de los puruháes al mismo nivel de los quitus y los cañaris.

 

 

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